Mostrando entradas con la etiqueta 1878. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1878. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de julio de 2012

UN NAZARENO DE PASIÓN DEL SIGLO XIX


Hoy les traemos una nueva fotografía que creemos inédita (con tantísimas publicaciones, blogs, webs, etc. es demasiado aventurado asegurarlo) tomada de un álbum fotográfico titulado Recuerdos de Sevilla, de A. Guerra y E. Beauchi, y que vio la luz a finales del siglo XIX.

En la lámina contemplamos a un nazareno de la Cofradía de Pasión, fácilmente identificable por el característico escudo de la Merced en el antifaz.

Tras largas disputas mantenidas con la Hermandad de la Quinta Angustia sobre el color de la túnicas, las cuales llevaron a la de Pasión a cambiar del azul al blanco y del blanco al morado, en 1878 se establece la túnica que la Hermandad mantiene en la actualidad, de cola y de color negro. Se establecía entonces también, que las sandalias fuesen de cuero y el cinturón de esparto amarillo y de unos ocho centímetros, con una soga al cuello de idéntico material y el escudo de la Merced en el antifaz. 

viernes, 2 de marzo de 2012

1846 Y LAS PRIMERAS SILLAS DE LA CARRERA OFICIAL

Hoy trataremos sobre lo que creemos es un descubrimiento acerca de los inicios del uso de sillas en la Carrera Oficial. Después de consultar numerosas fuentes, no hemos encontrado nada publicado sobre lo que creemos podría ser un hecho histórico en cuanto a la creación de la Carrera Oficial tal y como hoy la conocemos.

Se trata de una crónica firmada por D. de S. sobre nuestra Semana Santa correspondiente a 1846, en la que al margen de las referencias sobre las distintas circunstancias que la rodearon, leímos con sorpresa un párrafo en el que se hace alusión a la aparición de sillas en la Carrera Oficial.

"Una cosa se notó en la carrera, que si en otros años se ha tolerado, ha sido un escándalo en el actual. Desde la entrada de la calle de las Sierpes, en el sitio llamado de la Cerrajería, hasta el fin de la calle de Génova, se habían establecido hileras de sillas a uno y otro lado y en muchos puntos cuatro y cinco hileras que estorbaban el paso, dejando solo para el tránsito un reducido espacio. Hásenos informado que habiéndose solicitado permiso de la autoridad para establecer estas lunelas de preferencia en terreno del público y con el perjuicio de ese mismo público, la autoridad lo concedió con la condición de retribuir cierta cuota con objeto a establecimientos de beneficencia. El objeto no puede ser mas loable; pero el motivo es un escandaloso abuso; en otras ocasiones, cuando se han tolerado algunas sillas en las puertas, ha sido en el terreno propio de la casa de un dueño, y con su espreso permiso, y aun asi el público no podía guardar consideración alguna con el que le usurpaba su derecho; pero hoy ha llegado la insolencia hasta el estremo de apoyarse los negociantes de sillas, en que se les exigia el dinero y por tanto tenian derecho a arrojar del frente de ellas a los expectadores. Aguéguese a esto el inmenso concurso de gentes que habia en la estación y se comprenderán facilmente los apuros de los que transitaban. Rogamos pues a la autoridad para otras ocasiones, que evite estos privilegios perjudiciales, por mas que proporcionen arbitrios para acudir a los establecimientos piadosos, pues la calle pertenece al público y nadie tiene derecho para establecer otra distinción que la del que llegue antes a ocuparla."

Queda claro tras su detenida lectura, que si bien no fue el primer año en que se colocaban las sillas, si fue la primera vez que se hizo de forma generalizada. Algunos años más tarde, en 1863 según nos relata Juan Carrero en sus Anales, el Alcalde García de Vinuesa dispuso que se colocaran sillas en el andén de las Casas Consistoriales.

Como curiosidad de aquella Semana Santa de 1846, diremos que hicieron estación a la Catedral las dieciséis hermandades que lo tenían previsto, haciéndolo por vez primera la de la Expiración del Patrocinio, que para ello hubo de cruzar el puente de barcas. La Quinta Angustia no pudo hacerlo por haber perdido varios enseres por el hundimiento del Convento del Carmen. 


En el grabado que, a título ilustrativo acompañamos y que fue  publicado en 1878, podemos ver ya el uso generalizado de sillas en la Plaza de San Francisco tres décadas más tarde, mientras discurre por ella la procesión del Santo Entierro.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...