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martes, 7 de agosto de 2012

UNA CORONA DEL PUEBLO PARA LA VIRGEN DE LOS REYES



La realización de la Corona de Oro con la que habría de ser coronada la Virgen de los Reyes, no estuvo exenta de cierta polémica. Tras ser designado por un jurado el proyecto presentado por el afamado joyero José Lecaroz, se comprobó como dicho diseño no contaba con la inclusión de la mayoría de joyas regaladas por el pueblo para la ocasión, por lo que el Cardenal Spínola se vio obligado, ante la presión popular, a cambiar el diseño y el artífice. Finalmente fue elegido el Joyero Pedro Vives, con taller en la calle Génova, al cual vemos en la primera de las fotografías mostrando en su propio taller el avance de los trabajos de la presea al Cardenal Marcelo Spínola.

En las siguiente fotografías, previas a la ceremonia de la coronación, podemos contemplar el juego de coronas. La de la Virgen, como hemos comentado, fue construida a base de donaciones del pueblo a modo  piedras preciosas hasta un total de 11.960, y de oro de 22 quilates que alcanzaron un peso de 2.255 gramos. Hasta tal punto se respetaron las piezas donadas, que el cuerpo del ángel que en el frontal sustenta una pequeña corona, fue realizado aprovechando una enorme perla irregular que había sido donada por el Conde de Urbina. Las piedras de menor valor fueron engarzadas en el interior, en las piezas estructurales de la corona.


La del Niño Jesús fue donación de Doña Gracia Fernández Palacios de Recur. 

Por último, podemos ver al completo la fotografía con la que abríamos esta cuestión, donde aparecen junto al joyero y al Cardenal, el Provisor D. Bartolomé Romero Gago (sentado), el periodista D. Joaquín Quiñones y Monseñor Sánchez Romate. 



lunes, 6 de agosto de 2012

LA PRIMERA CORONACIÓN DE ANDALUCÍA



Ya que se acerca la festividad de la Virgen de los Reyes, Patrona de Sevilla y su Archidiócesis, traemos hoy una fotografía anterior a su Coronación Canónica en 1904. Nuestra Patrona fue la primera Virgen Coronada de Andalucía, décima Virgen coronada de España , y primera que las cuatro que han sido coronadas por un Primado de España. Las nueve imágenes marianas españolas que la anteceden son las siguientes:

Virgen de la Veruela, Patrona del Moncayo, Vera de Moncayo (Zaragoza), 1881.
Virgen de Montserrat, Patrona de Cataluña, Montserrat (Barcelona), 1881.
Virgen del Lluc, Patrona de Mallorca (Baleares), 1883.
Virgen de Aránzazu, Patrona de Oñate, (Guipúzcoa) y del País Vasco, 1886.
Virgen de la Merced, Patrona de Barcelona, 1888.
Virgen de la Candelaria, Patrona de las Islas Canarias (Tenerife), 1889.
Virgen de Begoña, Patrona de Bilbao y de Vizcaya, Anteiglesia de Begoña (Vizcaya), 1900.
Virgen de los Ojos Grandes, Patrona de Lugo, 1904.
Virgen de la Misericordia, Patrona de Reus (Tarragona), 1904.

La fotografía que reproducimos es la que ilustra un artículo publicado la víspera de la procesión de aquel año de 1904, que por su interés trascribimos a continuación:


LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN


No atraída por otra suntuosidad y pompa que la de sencilla procesión que por una puerta sale y por otra entra seguidamente, pero sí por el fervor de la fe en las plegarias, una multitud creyente se apiñará para elevar las suyas al paso de la peregrina imagen de la Virgen de los Reyes por la mañana temprano del próximo día 15, en que, como todos los años, inunda el gentío las inmediaciones de la hermosa basílica de la ciudad mañana por excelencia, centro capital de la Tierra de María Santísima.

Mas al reproducir los fieles hispalenses en 1904 su manifestación de público culto a la Soberana universal, singular motivo hará aún más imponente su entusiasta manifestación. Promovido felizmente un concurse de donativos para coronar a Aquella en este año jubilar de su Inmaculada Concepción, ya se acerca a dos mil el número de regalos que figuran en la extensa lista, desde las más ricas joyas y el billete de mil pesetas de la dama aristocrática o el propietario, hasta los pendientes de corales de que se desprende la pobre artesana y el modesto óbolo del trabajador, habiendo, pues, dinero en abundancia y un verdadero tesoro en metales y piedras preciosas.

Pero ha surgido, a propósito de esto, la duda y disparidad de criterio qué nace de la forma que deba darse á la corona susodicha. Unos creen que debe ser como la que ciñó Fernando III el Santo por el origen de la devoción a la Virgen así invocada; otros, que igual á la que los reyes hoy usan; quiénes opinan que se exprese el motivo de la Reina de reyes, reina del dolor y de la pureza, con que no solo humilló sino quebrantó la cabeza del rey de las tinieblas...

¿Podrá tan augusta realeza simbolizarse con una corona de este ó el otro estilo, de este ó de aquel reinado circunscrito á una época de una nación? ¿ Qué puede hacer el arte, sirviendo de medio á la devoción, como oportunamente dice el ilustrado presbítero D. Juan Cabello, para representar las más altas prerrogativas de la Madre del Verbo, en la espléndida joya con que será coronada? Material riquísimo amontona de día en día la esplendidez de los fieles; simbolismos hermosos de la realeza, del triunfo, de la pureza y del dolor existen; artistas cristianos inspiradísimos tenemos que ejecuten maravillas materialisando los pensamientos más abstractos en formas bellas.

Y pues que nada falta, legítima es nuestra aspiración de que la corona de la Reina de los cielos y de la tierra obedezca a un pensamiento algo más elevado y propio que el limitado de una época; de que sea, no reproducción de la de cualquiera de nuestros reyes, sino representación de las soberanía superior y peculiar que ostenta Aquella cuyas excelencias cantan los cielos y la tierra entonando prosternados ante la excelsa Reina y Madre de misericordia que de gracia es llena: ¡Ave María!


EULOGIO LIMIA Y G. DE LAS MESTAS
14-08-1904

jueves, 1 de septiembre de 2011

LA PRIMERA CORONACIÓN DE LA ENCARNACIÓN

El Martes Santo de 1971, el Cardenal Bueno Monreal imponía a la Virgen de la Encarnación la nueva corona de oro que había realizado para Ella el orfebre Fernando Marmolejo.

La ceremonia tuvo lugar a las puertas del templo tras suspenderse por la lluvia la Estación de Penitencia, ante una gran multitud de devotos, actuando como padrinos de la ceremonia los ancianos acogidos en el cercano asilo de las Hermanitas de los Pobres.

Una vez impuesta la corona, la Virgen de la Encarnación regresó al Templo Parroquial al son de Campanilleros que se cunearon con el Himno Nacional sobre los costaleros de la cuadrilla de Rechi.

23 años después, aquella misma corona fue utilizada para la Coronación Canónica de la Stma. Virgen, esta vez en la Catedral y por Monseñor Amigo Vallejo.
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